miércoles, 24 de febrero de 2010

Billar a 3 bandas: Copa de Verano 2010


Se juega los días 5 - 6 y 7 de marzo.
Ya confirmaron su presencia los mas grandes exponentes de billar de nuestro país
Se juega en el Centro Italiano Marplatense, calle Jujuy 2049
Tel (0223) 494-3741

Los Master invitados son:

Callejas - Vahetzian - Jamad - Tosi - Corbalan - Ledesma - Posseleman - Olivetto - Sisterna - Cruzado - Haan - Zarate

* Los que no figuren en esta lista tendrán que abonar todos los gastos.

* La inscripción es de $ 150-.

* El hotel por día base doble cuesta $ 50 por persona con desayuno.

* Las comidas en el club $ 35 con bebida y postre, cada una.

* Estos precios de hotel y comidas son para los acompañantes también.

* El horario de juego es de 13 a 23 hs.

* Zonas de 3 o 4 jugadores de acuerdo a los inscriptos.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Última Bola

Programa radial dedicado al mundo del Bowling y del Billar.
Escuchalo lunes y viernes a las 14:30 por http://www.frecuencia1023.com/

jueves, 10 de septiembre de 2009

Rango olímpico

El billar es un deporte. Tiene actualmente rango olímpico y se tienen referencias de su existencia desde el siglo XIV, tiempo en que la realeza denotaba una gran pasión por el juego. Una centena más tarde, el rey Luis XI mandó a construir una mesa de billar, semejante a los diseños actuales.

Hacia 1623, el juego se introdujo en los Estados Unidos "y en la Argentina -según comenta Mario Sureda, del Augusto Vergez Billar Club-, en tiempos de la Revolución de Mayo ya existían 13 cafés que poseían billares".

El billar tuvo su evolución tecnológica. Primero fueron los tacos sin punta de suela hasta que un preso francés descubrió en el siglo XIX su ventaja. Las bolas, por su parte, se fabricaban de marfil hasta que pasaron a ser de plástico, por lo que se necesitaba de un colmillo entero de elefante para confeccionar tan sólo cinco bolas de billar.

Curioso era, además, que los aficionados vivían agujereando las paredes de las salas de juego para hacerse de "tiza" del muro para que el taco no se deslizase en el momento del impacto.

Los aficionados al billar marcan las diferencias con el pool. El billar es uno de los deportes más difíciles que hay, aseguran. "No sólo tenés que planificar el tipo de jugada, sino que tenés que ejecutarla. Son dos cosas distintas que hay que dominar. Se practica en silencio y requiere mucha concentración", dice Olivetto. "Es importantísimo practicar solo, aunque es bueno que alguien te dirija al principio el juego", coincide Rolón.

Los grandes campeones se preparan muchas horas al día. Los aficionados, sin embargo, lo toman como una diversión. Cada uno decide el grado de compromiso con el juego. Para unos, deporte, para otros, diversión. Para Berardi, el billar es un juego apasionante, lindo, en el que asimismo hay que pensar, e incluso usar teoría y hacer cálculos matemáticos.

Además, aplicar efectos, pases de bola, tiros especiales, emplear la teoría de los diamantes en una partida de tres bandas.
En definitiva, comprobar las decenas de cosas que uno es capaz de hacer con el taco es algo fascinante, apenas comparable con la acción de intentar arrojar bolas dentro de una tronera.

En Alemania, Bélgica u Holanda, donde el juego tiene muchos adeptos, el billar es una práctica que existe como materia optativa dentro de las disciplinas deportivas del ciclo escolar. Así, en el Viejo Mundo, los clubes se nutren de gente joven, a partir de 10 años, edad en que por las características de juego un chico ya está capacitado, mental y físicamente, para jugar billar.

Buenos Aires, a tres bandas

En los billares, tan porteños como el mismísimo Obelisco, se da cita la magia que despierta un juego con tradiciones de vieja data, piedra de toque de una reunión con amigos, matizadas con café, cigarrillos y alguna que otra discusión amena. Atrás quedaron los bares del arrabal: el juego de billar hoy brilla en pleno centro y con reglas que los jerarquizan como un deporte con categoría olímpica.

Empuñen. Apunten. Carambola. Una bola roja, otra bola amarilla y una tercera bola blanca. Un taco. Una mirada sagaz. Una mesa y ni siquiera el requisito de un compañero de juego. Eso es todo, al principio, para meterse en el apasionante mundo del billar, que en la ciudad de Buenos Aires tiene mucha historia y tradición.
Se abren las salas. Es mediodía y los clubes de billar porteños ponen a punto los paños belga-franceses que cubren las mesas. Se controla que los termostatos de la calefacción interna de las mesas se encuentren en la temperatura precisa para que las bolas corran bien.

Los billaristas como "Ojito" Ragucci -del Boedo Billar Club- pasan un género para sacar lustre a la madera del borde. Las bolas brillan casi con luz propia y los tacos reposan en los casilleros de la pared, nuevamente a la espera de los jugadores.

Solamente hay una cosa sobre la cual muchos de los responsables de las salas de billar porteñas no tienen por qué preocuparse a la hora de abrir sus puertas: el humo. Ya que en la mayoría de los lugares para juego de billar, el cigarrillo está vedado. Se cuida el aire, el estado del lugar y en especial la imagen que tiene el deporte. "Este es un juego muy sano", dice Osvaldo Berardi, un múltiple campeón de la especialidad, director de sala de varios clubes. "Buscamos que se mantenga en el club un ambiente de cordialidad, un sitio agradable para estar", agrega Héctor Rolón, otro experto jugador, responsable de La Peña Billar Club, un reducto de juego de la avenida Entre Ríos.

Desechada la idea del billar asociado al humo y a los ambientes de dudosa alcurnia, la mayoría de los campeones del billar porteño y argentino se deciden a invitar a que los jóvenes se acerquen y se animen a jugar, incluso a que los padres acompañen a sus hijos a ver el clima que rodea el billar.

Aún más, esos mismos experimentados jugadores, de acuerdo con los clubes, ofrecen gratuitamente a los aficionados nociones de juego y asistencia en los golpes.
Codearse con los campeones. Recibir consejos de muchos de los premios Olimpia de Plata de la última década o aún de entregas anteriores. Hasta permitirse que algún jugador, considerado de los mejores del mundo, le diga a los nuevos cómo es la posición ideal para sostener el taco o cómo pararse a la hora de dar el golpe; un privilegio que pocos deportes otorgan a los que se acercan por primera vez.

"Cada vez que la persona te requiere, te acercás y lo orientás en el golpe las veces que sea necesario", dice Fabián Olivetto, un campeón de 34 años, que reparte su sabiduría entre Los 36 Billares y el Club Colegiales junto al maestro Berardi.
Hacia la imagen del billar están abocados los profesionales del billar, los amantes al deporte del taco y las bolas, que no quieren que la pasión de sus vidas se detenga, que esperan que el ansiado recambio generacional del billar se ponga en marcha de una vez por todas. Pocas caras jóvenes y casi inexistentes rostros femeninos son los próximos desafíos a revertir del mundo billarista de Buenos Aires.

domingo, 16 de agosto de 2009

Última bola llega a la radio

Finalmente, el próximo lunes 17 de agosto pondrá su puesta al aire el programa "Última bola", espacio dedicado a informar de todo lo que pasa en el mundo billarístico en la ciudad.

El ciclo se podrá escuchar los lunes y jueves de 16:00 a 18:00 por FM Ciudad 99.1.

Los intengrates de la apuesta deportiva estará integrado por Martín Mariño en la conducción, Julio Vallone y Juan Carlos Zonsini en los comentarios y la producción de Juan Pablo Degese Loray.

Los esperamos para hacer juntos el programa que le hacía falta al mundo billarístico de Mar del Plata.

lunes, 27 de octubre de 2008

Muchas veces tenemos miedo...

Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no, cuando queremos decir que sí. Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca. ¿Por que? Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo. Entonces basta. Haz algo que nunca hiciste. Atrévete. Olvídate que te están mirando. Intenta la jugada imposible. Corre el riesgo. No te preocupes por ser aceptado. No te conformes con ser uno más. Nadie te ata. Nadie te obliga. Sé tú mismo. No tenés nada que perder y todo, todo, todo por ganar...

Muchas veces creemos en el destino. Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante. ¡Creer en nosotros mismos!! Nos conformamos en vez de arriesgarnos. Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Nada está escrito. Nada está hecho. Ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad. De esa fuerza que nos sale de adentro. De decir "si puedo" a cada desafío. Tenemos el poder. Cuando estamos decididos. Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea... Sólo hay que proponérselo. Si sueñas con ser el mejor del mundo... Si sueñas con los aplausos... Si sueñas con ganar campeonatos... Despertate!! Dentro tuyo hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando. Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca. Enfréntate a tu destino. No seas sólo un espectador. Pide la pelota y créete su dueño. Exígete más y más. Vive sin domingos. Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto. Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador. Cuando no esperes nada de los demás. Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu espíritu. Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación. Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido.


Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última. Convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás. Sino superándose a uno mismo. El mundo esta en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños.
SÓLO EL TIEMPO PONE A CADA UNO EN SU LUGAR....

Realizado por Laura González. Publicado por Martín Mariño.

viernes, 3 de octubre de 2008

El billar puede ser una profesión, más allá del 'hobbie'

Jugadores que han dedicado su vida a esta disciplina cuentan las razones que los condujeron a esta práctica, a la que dedican hasta más de ocho horas diarias.
"Para mi el billar dejó de ser un pasatiempo y se convirtió en mi forma de vida cuando tenía más o menos veinte años porque sentía facilidad para realizarlo", asegura Eleazar Ramírez, múltiple campeón de torneos nacionales e internacionales de billar a tres bandas.
Aunque Ramírez es un deportista bastante reconocido en su oficio, dice que "es muy difícil vivir de esta profesión porque los dirigentes no ayudan, como pasa con todos los deportes, hay que buscar apoyo de los privados".

Jaime Bedoya, Pedro González, Juan Puentes y Eleazar Ramírez, entre otros, hacen parte de un grupo de jugadores "revelados" contra los dirigentes y no se han presentado en los torneos organizados por ellos, por lo que sus puestos en el ranking han descendido.
Según González, "es mejor hacer parte de los torneos relámpago que se hacen en los diferentes club de Bogotá o de cualquier ciudad".
"Hace un mes estuve en un Gran Prix Panamericano donde quedé tercero y mi posición en el ranking de Colombia está más allá de veinte, lo que quiere decir que en este país lo que hay es potencial, y falta de apoyo, en un deporte que cada vez coge más vuelo", asegura Eleazar.
A lo que agrega: "Lo que sucede es que el billar ya no es lo mismo de antes, cuando la mamá le prohibía a uno ir a meterse a un lugar de esos por estar llenos de vicio, ahora el billar está es pidiendo espacio para convertirse en un deporte Olímpico".


Este año en las Olimpiadas de Beijing se hará una exhibición de este deporte, para que durante las próximas justas ya sea inscrito como deporte Olímpico. "Esa es la oportunidad que siempre hemos estado esperando", explica González.
El billar es un deporte que se ha abierto mucho espacio dentro de la sociedad y que ha demostrado no ser sinónimo de vagancia y vagabundería; hoy por hoy es una profesión más, de la cual viven muchas familias colombianas.
"Este deporte no va a hacer rico a nadie, tal vez, con el apoyo necesario se podría tener un mejor nivel de vida, pues los ingresos son mínimos sí no hay un patrocinador que le colabore", lamenta Ramírez.


Estos profesionales del billar están metidos más de ocho horas diarias intentando hacer carambolas para ganarse lo del día a día.
"Se podía tomar uno más tranquilo sus cervezas de estudiante, ahora ya no porque de esto depende toda una familia, aunque una vez al año no hace daño", asegura Ramírez.
Durante los últimos años el nivel del billar, en el mundo en general, ha subido considerablemente y cada vez son más los interesados en este deporte.
Las mujeres de hoy también hacen parte de este mundo y tienen un nivel tan bueno como el de los hombres, aunque los dividan por sexos, y hacen parte de todas las modalidades del billar.
"Es interesante ver como cada vez más personas se involucran y ayudan a mejorar la imagen de este deporte", comenta Frederic Caudron, billarista Belga, que según él su mejor recuerdo es cuando quedó campeón del mundo en nuestro país.


"Colombia es un país de billaristas desde el colegio, con todas las posibilidades de mostrarse ante el mundo como una potencia, esperemos que los dirigentes sepan manejar las cosas y tenemos un buen futuro", comenta Eleazar Ramirez.
Los fines de semana se están haciendo unos torneos relámpago en el club de billares Academia Colombia con la participación de los mejores billaristas del país, la entrada es libre y el nivel impresionante.


SERGIO MARIO RUIZ PADILLA

Pontificia Universidad JaverianaPara Tiempo Universitario